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30 de abril de 2013

La servidumbre americana según Anderson

por Lakshmi I. Aguirre


Paul Thomas Anderson, autor poco prolífico pero certero en sus películas, retoma su afán por retratar las distintas caras de Norteamérica en su última producción. Si en Boogie Nights (1997) era la industria pornográfica de finales de los setenta, en Magnolia (1999) la televisiva de los noventa y en Pozos de ambición (There Will Be Blood, 2007) la explotación del oro negro de principios del siglo XX, en The Master (2012), Anderson se centra en el origen de una secta en los EE.UU post Segunda Guerra Mundial.

Para ello, se sirve de un personaje, Freddie Quell (Joaquin Phoenix), totalmente a la deriva. Veterano de guerra traumado, fotógrafo aficionado a combinar e ingerir sin límite brebajes que dejarían a los licores destilados durante la instauración de la Ley Seca a la altura del betún, Quell es un hombre en constante huida de sí mismo.

El perfecto caso de estudio para Lancaster Dodd (un enorme Philip Seymour Hoffman -qué tiene este hombre que no tiene nada de particular pero que se come la pantalla a bocados-), líder de La Causa, una secta en pleno proceso de expansión basada -teóricamente- en la Iglesia de la Cienciología. La recuperación de Quell se convertirá al instante en la meta de Dodd, ya que se encuentra en una sólo insinuada crisis sobre la doctrina que está escribiendo. El ex soldado necesita que lo enfrenten a sí mismo; el líder necesita de un protégé cuya salvación demuestre que va por el buen camino.


La densidad a la que Paul Thomas Anderson nos tiene acostumbrados vuelve a acaparar la atmósfera de The Master. Es ésta una película hipnótica sobre unos personajes con los que es difícil empatizar, que inquieta ya desde sus primeros minutos en los que se nos presenta a ese hombre deformado por el alcohol, la guerra y la obsesión por el sexo (al que Joaquin Phoenix aporta una fisicidad turbadora).

Los protagonistas se interrelacionan en base a la necesidad que tienen los unos de los otros: una dependencia arraigada en otro lugar y en otro tiempo a la que Paul Thomas Anderson evita acercarse. Esa distancia que les presta a los personajes que escribe -es autor de todos ellos- pone en alerta al espectador desde el principio de la película: da la impresión de que todo va a estallar en cualquier momento.

A través de Lancaster Dodd y Freddie Quell, la preocupación de Anderson por las relaciones paterno filiales y por la servidumbre emocional (Julianne Moore en Boogie Nights, junto con Burt Reynolds y Mark Wahlberg; Tom Cruise y Jason Robards en Magnolia; Daniel Day-Lewis y Paul Dano en Pozos de ambición) vuelve a hacer acto de presencia en esta nueva crónica americana del director californiano.


Late una poderosa pulsión femenina bajo la superficie del film, materializada por la telúrica presencia de la esposa de Dodd (espléndida Amy Adams). La rabia contenida de esa mujer que espera sentada a que su marido defienda su ideal de vida -y de vidas- ante un espontáneo que lo pone en duda; ese guardar y aguardar a la sombra del hombre, para doblegarlo después frente a un espejo y sobre un lavabo en una escena tan desasosegante como magnética: la leona que cuida de su manada (o rebaño) sentada a la derecha del maestro.

Curtido en el cine de Robert Altman y Jonathan Demme, Paul Thomas Anderson ha vuelto a construir una película de una concentrada arquitectura formal. Una de las escenas más destacadas es en la que Freddie Quell escapa a toda velocidad de una granja en la que trabaja de jornalero. La cámara se coloca detrás de él y, desde dentro de la habitación en penumbra, lo toma saliendo rápidamente por una puerta abierta que deja entrever un campo de trigo que es todo luz (¿Centauros del desierto?). La cámara le sigue en su huida en un bello travelling lateral hacia la izquierda campo a través, para caminar suavemente en un travelling hacia la derecha en el plano siguiente, en el camina hacia su encuentro fortuito con el maestro.

En un cuarto inmenso que no magnifica sino que empequeñece a Lancaster Dodd, maestro y discípulo -errante, que ha interiorizado la doctrina Dodd y se encargará de llevarla de lecho a lecho- tendrán una última conversación que definirá el film: todos servimos a un amo.

Una película oscura la última de Anderson. Cine sobre personas inadaptadas que buscan su lugar en la sociedad americana.

(Ilustración © David Triviño)
  • The Master

  • Título original:
    The Master

  • Dirección:
    The Master

  • Año de producción:
    2012

  • Nacionalidad:
    USA

  • Duración:
    97

  • Género:
    Drama

  • Fecha de estreno en España:
    2013-01-04

Lakshmi I. Aguirre

Lakshmi Iglesias Aguirre (Eibar, 1984), es redactora jefe de la revista digital de cultura Tertulia Andaluza (tertuliaandaluza.com), además de formar parte de varios gabinetes de prensa.

'El hombre tranquilo', 'En un lugar solitario', 'El Apartamento', 'Los Profesionales', 'El Bazar de las Sorpresas'... la obligaron a amar el cine. Cortázar la empujó a escribir, lo que le ha llevado a ganar varios premios de relatos.

En 2009 editó el libro 'La mujer en la sombra: lo femenino en el cine fantástico y de terror' para la Semana Internacional de Cine Fantástico y de Terror de Estepona, y escribió uno de los capítulos sobre 'La Mujer Pantera', de Jacques Tourneur.

Su antiguo pastor inglés, Atticus Finch -en homenaje al maravilloso personaje de Gregory Peck en 'Matar un ruiseñor'- la acompaña a todas partes y comparte con ella su pasión por el cine, es decir, la vida.

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