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25 de marzo de 2013

Crimen y castigo

por José Manuel Gómez

Rahikainen, un ex estudiante de Derecho solitario y frío que trabaja en un almacén de carne y que malvive en un pequeño apartamento de Helsinki, irrumpe en la casa de un rico hombre de negocios y lo asesina a sangre fría. La policía empieza a investigar el caso. Y el mismo autor del crimen comienza, sin razón aparentemente lógica, a jugar con la propia policía, insinuando de forma altanera que él es el asesino. ¿Qué es lo que ha movido a Rahikainen a matar a este hombre? ¿Por qué parece interesado en que lo descubran? ¿Qué es lo que busca con todo este juego?



Aki Kaurismäki es uno de los nombres clave del cine de Finlandia, además de un creador inimitable en toda Europa y más allá. Poseedor de un mundo propio en el que conviven el cosmopolitismo y las referencias culturales de toda clase y el costumbrismo más propiamente finlandés, es un retratista sin igual de la cultura, de la idiosincracia de su pueblo, de los padecimientos de sus clases desfavorecidas y de la soledad, de los sueños y de la cotidianeidad más brutal y tierna de sus hombres y mujeres.

En un estilo sobrio y desnudo, alejado de cualquier artificio posible y delicadamente cortante, pausado y de planos estáticos y a menudo largos, ha desarrollado sus inimitables películas: aventuras minimalistas de seres perdidos en el mundo moderno, que no suelen durar más de una hora y diez minutos. Kaurismäki es un genio de la economía del guión y de la condensación absoluta. A pesar de la cortísima duración de sus obras, consigue implicar al espectador en ellas, emocionarle y golpearle como pocos lo saben hacer.

Sus dramas sociales cómicos, silenciosos y a propósito distantes, fríos, cargados de ironía y fino y punzante humor (a veces con toques agudos de surrealismo), muestran sin tapujos la deshumanización interior de la Finlandia de hoy, que a pesar de vivir un milagro económico y de paz extraordinario ante el mundo exterior, también esconde un ambiente de violencia, injusticia, opresión, intolerancia e incomunicación terrible. Algunas de sus películas están ambientadas, sin embargo, en otros países como Francia, Rusia o los Estados Unidos.



Debutó Kaurismäki rodando documentales junto a su hermano Mika, también cineasta, o participando en sus películas como actor, hasta independizarse con Crimen y castigo, su adaptación de la obra homónima de Fiodor Dostoievski. Tras ella, llegó a la genialidad con sus tragicomedias sociales de diverso género: Calamari Union; su célebre Trilogía del proletariado (Sombras en el paraíso, Ariel y La muchacha de la fábrica de cerillas; Hamlet se mete a hombre de negocios; el thriller y comedia social Yo contraté un asesino a sueldo; La vida de bohemia, Agárrate tu pañuelo, Tatiana y Nubes pasajeras. También la película muda Juha, Un hombre sin pasado, Luces al atardecer, El Havre y los particulares musicales Leningrad Cowboys go America y Leningrad Cowboys meet Moses, protagonizados por la banda del mismo nombre de la que Kaurismäki hasta ha rodado un documental y algunos de sus conciertos. Aki Kaurismäki es uno de los cineastas europeos definitivos de las últimas décadas.



No es Crimen y castigo la mejor obra de Aki Kaurismäki, pero sí es un filme digno que adapta una vez más, y trasladándola a nuestros días (a principios de la década de los ochenta en su momento) la obra inmortal de Fiodor Dostoievski, ambientándola en Finlandia, el país del cineasta. La versión de la complejísima novela del maestro ruso es muy libre en muchos de sus pasajes, y a los puristas de su obra desde luego que no les va a gustar el filme que, a pesar de tener este fallo, que por cierto, han cometido otras adaptaciones de la misma obra, sí creo que condensa, en sus 93 minutos, el espíritu básico de las desventuras de ese humanísimo y monstruoso pobre hombre que mata a otro rico con propósitos no del todo claros.

Con el habitual tono cortante, directo, minimalista en diálogos y acciones y pausado de Kaurismäki se despliega la historia, en un Helsinki oscuro y gris bastante triste, de este asesino solitario y marginado, tan patético como altanero, que se burla de la policía y que desprecia a todo el mundo; que no hace nada por mejorar su vida, cuando podría hacerlo; que no toma el camino del amor y de una ¿posible? redención, cuando se le pone en bandeja; y que como no tiene nada que perder, se dedica a jugar con la autoridad para intentar dejar clara su culpabilidad y también su burla con una frialdad sin par, gelida.

El periplo del personaje está bien representado, y su idiosincracia también. El problema de adaptar a un autor como Dostoievski tal vez sea el reto titánico que supone llevar a la pantalla la esencia de unas novelas profundamente psicológicas que todavía suscitan interpretaciones de todo tipo. Aquí Kaurismäki puede fallar, y más cuando está empezando su carrera en aquel 1983. Es muy difícil para un director experimentado recrear en imágenes a este autor; imagínense lo dificil que será para un debutante. El Crimen y castigo de Kaurismäki no es la adaptación perfecta del escrito en el que se basa, pero es un filme digno y visualmente ya impactante y resultón (el prólogo en el almacén de carne con la cucaracha partida por la mitad es absolutamente genial, y el desenlace es marca de la casa y también muy destacado). Una película muy curiosa para estudiar los inicios de esta grandísimo autor.
  • Crimen y castigo

  • Título original:
    Rikos ja rangaistus

  • Dirección:
    Rikos ja rangaistus

  • Año de producción:
    1983

  • Nacionalidad:
    Finlandia

  • Duración:
    93

  • Género:
    Drama, crimen

José Manuel Gómez

Málaga. 1983. Ha trabajado como periodista en Canal Sur y La Opinión de Málaga y como cooperante en la República Dominicana en el verano de 2007. Ha estudiado inglés en Irlanda y Sudáfrica y francés en Canadá. Ama el cine, la literatura y el cómic y vive para vivir.

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