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9 de enero de 2013

Stardust Memories

por José Manuel Gómez



El reconocido cineasta neoyorkino Sandy Bates se enfrenta a una crisis en su carrera: sus productores quieren obligarle a introducir un happy end en su última película, un drama desesperanzado, y sus fans no dejan de comentarle que prefieren la primera etapa de su filmografía, que según le repiten sin cesar era "más cómica". Tiene además otro problema de índole amorosa: se siente atraído por tres mujeres muy diferentes pero que le resultan insustituibles. Y además, un problema extra: su crisis es, debido a todo esto, una crisis vital más profunda de lo que imaginaba.

En forma de homenaje y también de parodia del célebre a Ocho y medio de Federico Fellini, Woody Allen realizó en 1980 e inmediatamente después de Manhattan este filme excelente e infravalorado por muchos en el que por medio de una historia de ficción, repasaba con un ojo tanto humorístico como dramático lo que había sido su carrera hasta ese momento, y también su vida y la evolución de sus ideas y pensamientos sobre los asuntos que más le obsesionaban (y que hoy le siguen obsesionando).

Él da vida ahora a un director neoyorkino que pasa por una crisis personal que también es creativa y que deviene en una reflexión muy lúcida e irónica sobre el propio oficio de hacer cine y sobre las limitaciones que presenta en nuestro "querido" mundo del dinero: exigencias de los productores, exigencias del público y exigencias de los críticos (a los que Allen ataca sin piedad). El propio Woody comenzó rodando comedias de gags más simples hasta llegar a la dirección de películas "serias", que son cortadas vilmente por los mencionados productores, que prefieren finales felices y ultracomerciales a toda costa (genial ese "paraíso del jazz", genial).



Los demás temas, por supuesto, los de siempre: amor, sexo, familia, judaismo, arte (sobre todo cine, evidentemente), algo de crítica social (sobre todo a los intelectuales esnobs, ya se sabe), el paso del tiempo, la búsqueda del sentido de la vida y la muerte. Son importantes en este filme estos dos últimos temas, a los que el gran director da finalmente su propia solución en uno de los desenlaces más bellos de toda su filmografía (nunca dejará de emocionarme el fabuloso canto a la vida con el que se cierra Recuerdos).

En una Nueva York retratada de nuevo en un esplendoroso blanco y negro y animada con una genial banda sonora, se desarrolla el periplo-autoretrospectiva de este director, que mezcla el realismo con pasajes oníricos verdaderamente divertidos y metafóricamente efectivos (homenajes conscientemente descarados al referido Ocho y medio del maestro italiano y a otros de absoluta referencia para el autor como el sueco Ingmar Bergman) y que está además sustentado en un reparto excelente.

No entiendo por qué esta obra fue vilipendiada en su momento y por qué ha sido tan olvidada. Posiblemente, los críticos se sintieron en su día atacados por el cineasta (que no le gustó cómo su película Interiores fue destrozada sin piedad acusada simplemente de "seria") y decidieron devolverle el cumplido... Pero el caso es que el tiempo ha ido colocando cada vez más a Recuerdos en el lugar que se merece; entre las películas más destacadas de Woody Allen.
  • Recuerdos

  • Título original:
    Stardust Memories

  • Dirección:
    Stardust Memories

  • Año de producción:
    1980

  • Nacionalidad:
    USA

  • Duración:
    90

  • Género:
    Melodrama

  • Fecha de estreno en España:
    1980-12-10

José Manuel Gómez

Málaga. 1983. Ha trabajado como periodista en Canal Sur y La Opinión de Málaga y como cooperante en la República Dominicana en el verano de 2007. Ha estudiado inglés en Irlanda y Sudáfrica y francés en Canadá. Ama el cine, la literatura y el cómic y vive para vivir.

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