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19 de septiembre de 2011

Celos, amor, obsesión y cine de género

por Jota Linares

El cine de género está demostrando tener una salud de hierro en nuestro país. En un año catastrófico en lo que se refiere a la calidad de las películas estrenadas, algunas de las pocas que se han salvado de la quema pertenecen al suspense, al thriller o al terror en cualquiera de sus vertientes. Este año hemos disfrutado de Secuestrados y su visceralidad, de La piel que habito y su explosiva mezcla de géneros, y próximamente nos llegarán Mientras duermes y la esperadísima Extraterrestre, ambas con excelentes críticas en los festivales donde ya se han proyectado. Esta semana ha llegado a nuestros cines La cara oculta, coproducción entre Colombia y España que dirige Andi Baiz y protagonizan una estupenda Clara Lago y unos poco inspirados Quim Gutiérrez y Martina García. La película es una acertada, aunque irregular, incursión en el drama de suspense psicológico, un viaje al infierno de los celos y los amores obsesivos que podía haber dado como resultado una muy buena cinta de género pero que se queda en un correcto film lleno de matices, algunos bastante originales pero otros incomprensiblemente desaprovechados.



La cara oculta parte de una premisa atractiva que no sabe mantener su interés durante todo el metraje. Adrián (Quim Gutiérrez), un joven y exitoso músico, se traslada a Bogotá para dirigir su orquesta filarmónica. Le acompaña Belén (Clara Lago), su novia, que desaparece misteriosamente al poco de mudarse a una imponente casa en el campo. Adrián intenta rehacer su vida junto a Fabiana (Martina García), una camarera que pronto empieza a notar que en el hogar que compartían el músico y Belén queda algo de la chica, algo extraño que amenaza con destruirlo todo. Este punto de partida sirve para construir, gracias a un montaje no lineal que es lo mejor de la función, una historia sobre el amor obsesivo llevado a sus últimas consecuencias, incluyendo la muerte y un retorcido juego del gato y el ratón donde los jugadores se intercambian los papeles para darse caza unos a otros.

El gran acierto de La cara oculta tiene nombres y apellidos: Clara Lago. La actriz confirma una madurez interpretativa fascinante, un carisma único y ella sola soporta el peso de la película cuando ésta pierde el rumbo y no sabe dónde va. Incluso es capaz de equilibrar con su presencia la irregular actuación de Quim Gutiérrez (muy buen actor siempre y cuando tenga un director que lo sepa dirigir, pero éste no es el caso) y el gran error de cásting que es Martina García, actriz que se ve incapaz de aportar a Fabiana el carácter ambiguo y amoral que el personaje necesita para que se pueden comprender la cadena de acción-reacción que conduce al precipitado clímax. Pero Clara Lago logra salvar los muebles de la historia y concentrar la atención en el personaje de Belén, aportándole una mezcla de humanidad, fragilidad, fortaleza e incluso humor negro que me atrevería a apostar que no estaban en el guión.



El muro con el que se enfrenta la película es el de no conseguir desarrollar todo el interés que su inicio prometía. Una vez que el espectador conoce la sorpresa que esconde la desaparición de Belén (que aquí no desvelaré a pesar de que el traicionero tráiler te lo cuenta todo), el guión no sabe dónde ir y todo conduce abruptamente a un final que no es un final, es un mero corte de montaje que evidencia que la trama no se ha sabido, o no se ha querido, cerrar. Es como si el director tuviera una excelente idea para un cortometraje pero no supiera desarrollarla hasta llegar a noventa minutos, intentando tapar de manera apresurada ciertos agujeros narrativos que hubieran necesitado soluciones más cerebrales y coherentes con el resto de la historia que se nos ha contado en el planteamiento y en el desarrollo.

Pero también es cierto que La cara oculta consigue compensar sus errores con una cuidada estética que alcanza sus mejores momentos en los distintos puntos de vista con los que el director fragmente la acción. Andi Baiz demuestra que sabe dónde poner una cámara y crear con ella estados de ánimo y ambientes asfixiantes que convierten pequeños elementos cotidianos en bombas de suspense. Eso hace que La cara oculta evite el naufragio y emerja como un correctísimo ejercicio de género, un thriller dramático que podría haber sido una gran película pero que, al menos, se molesta en tomarse en serio a sí misma para hablar de cómo el amor a veces se convierte en nuestro peor enemigo.
  • La cara oculta

  • Dirección:

  • Año de producción:
    2011

  • Nacionalidad:
    Colombia - España - EE.UU.

  • Duración:
    103

  • Género:
    Thriller

  • Fecha de estreno en España:
    2011-09-16

Jota Linares

Jota Linares nace en Cádiz en 1982 y se traslada a Málaga en 2000 para estudiar Periodismo y Comunicación Audiovisual. Muy pronto empieza a interesarse por el mundo de la ficción, tanto a través de la escritura de diversos guiones como observando el mundo desde detrás de una cámara. Ha escrito y dirigido los cortometrajes '¿A quién te llevarías a una isla desierta?', 'Vivir rodando', 'Un cuento de hadas', 'Varices', 'Placer' y '3,2 (lo que hacen las novias)'. Ha ganado, entre otros, el premio andalesgai 2006 al mejor cortometraje andaluz, el premio del público en el 11 Festival de Cine español de Málaga, el premio RTVA al mejor director joven andaluz, el premio del público en el Fancine (cine de terror y fantástico) 2008, o el premio al mejor proyecto en el Certamen Andaluz de Cortometrajes 2009.
Con '3,2 (lo que hacen las novias)' lleva cosechadas 22 secciones oficiales y 4 premios.

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