treintaycincomilimetros

5 de junio de 2017

Déjame salir

por Andrés Robles

Aunque lo fácil sea meterse con Trump y sus votantes -ellos, esa masa a la que, pese a haber demostrado ser mayoría, en la vieja Europa nos gusta imaginar como a cuatro cafres que beben bourbon barato confinados en un polvoriento antro de carretera; él con su bronceado zanahoria imposible, su lince ibérico por tupé y esa cabecita loca que merecería reposo y una paguita por incapacidad en vez del acceso sin restricciones al teléfono rojo del Despacho Oval-, lo cierto es que existen otros especímenes en la tierra de las libertades que, no por resultar más cómodos, tienen un pensamiento menos censurable y peligroso.

Hablo de los demócratas de clase media-alta que más parecen progres de cara a la galería que por convicción real, de esas mentes aparentemente bien intencionadas que votaron a Obama por su toque exótico aunque en el fondo recelen de los negros tanto como el poli que dispara por la espalda al primer movimiento en falso de un tipo con la piel más oscura de la cuenta.

Resulta refrescante que el debutante Jordan Peele cargue las tintas sobre éstos y no sobre aquéllos, y que escoja además hacerlo sin ponerse solemne o panfletario, sino simple y llanamente usando las potentes herramientas del cine de género. De ese modo y bajo la apariencia de un thriller de consumo rápido, Déjame salir se revela como una inteligente y original parábola sobre el cinismo de nuestro mundo, tan dado a ocultar su mierda bajo la alfombra de lo políticamente correcto, a emplear el término “de color” sin por ello dejar de pensar que el moreno no es más que ese que corre más, folla mejor y la tiene más grande. Hasta ahí sus únicos méritos remarcables.


Tan certera como entretenida y con una buena dosis de humor gamberro y sátira punzante, la cinta de Peele es lo más cerca que estarán de ver un remake de Adivina quién viene esta noche rodado al alimón por el Shyamalan de La visita y los responsables de Black Mirror. Como en el film de aquél -y por más que personalmente el realizador de ascendencia india me parezca las más de las veces un vende-humo de tomo y lomo-, la maestría para incomodar al espectador a partir de lo cotidiano y el sabio manejo de la tensión in crescendo son constantes, mientras que la filiación con la serie británica se hace evidente en el uso de elementos -allí tecnológicos, aquí sociales- cuya familiaridad está destinada a hacernos sopesar hasta qué punto el reflejo de la pantalla es o no tan deforme como nos gustaría creer.

Lástima de algún que otro truco de guión barato, de cierta manía por clarificar lo que ya es evidente de por sí y de un tramo final bastante más convencional que lo construido hasta entonces. Con todo Déjame salir no les defraudará tanto si buscan pasar el rato con un par de sustos bien plantados y alguna que otra risa liberadora como si se dejan arrastrar por su lectura más turbia y la acidez de su reflexión.
  • Déjame salir

  • Título original:
    Get Out

  • Dirección:
    Get Out

  • Año de producción:
    2017

  • Nacionalidad:
    USA

  • Duración:
    103

  • Género:
    Intriga, terror, thriller

  • Fecha de estreno en España:
    2017-05-19

Andrés Robles

Paisano de Lola Flores y Bertín Osborne - ahí es nada -, Andrés Robles nació el año en que Superman alzaba el vuelo en la gran pantalla. Asegura que uno de sus primeros recuerdos de infancia es la visión de una serpiente atravesando el tacón de Marion en el Pozo de las Almas y nunca ha entendido del todo qué le ve la gente a esa galaxia "muy, muy lejana".

Licenciado en Historia del Arte y especializado en Patrimonio y Gestión Cultural - tiene hasta un máster el muchacho -, dedica todas las horas que puede a esa pasión que comenzó en un cine de verano viendo a un arqueólogo con látigo y sombrero. Desde entonces no concibe una existencia sin salas oscuras y celuloide.

Como buen crítico de cine, nunca ha escrito ni dirigido nada, y se limita a destruir el trabajo que otros han realizado con toda su ilusión - a veces hace alguna reseña buena, pero son las menos -.

Habiendo conseguido fama, fortuna y gloria hablando de lo que no sabe en esta santa casa, sus próximos objetivos vitales son tener el pelazo de Carlos Pumares y la mala uva de Carlos Boyero.

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