treintaycincomilimetros

6 de marzo de 2015

Fuerza mayor

por Andrés Robles

Disculpen la referencia popera pero mi limitada cultura no me permite citar a pensadores de más enjundia. Acudo pues a lo dicho por Miguel Bosé en una de sus canciones: "los chicos no lloran; tienen que pelear". Aunque ignoro si en otras latitudes la testosterona da patente de corso para moquear a lágrima viva, no dudo que en las sociedades occidentales la máxima sigue vigente. Aún hoy, con nuestra corrección política, nuestra (impostada) apuesta por la paridad y nuestra convicción en la igualdad de géneros, en el fondo seguimos teniendo marcados a fuego los roles tradicionales. A la mujer se le presuponen la sensibilidad o la empatía, mientras que el hombre debe ser fuerte, gallardo, heroico...

Continuamente pretendemos huir de tales convenciones, hacernos los modernos y hacer ver a los demás que no pensamos así, pero a poco que se da una situación que trastoca esos papeles, nuestra "mierda ancestral" - vaya, parece que mi locuacidad está a la par de nivel de mi cultural - sale a la luz.

Estoy con ustedes, no se me vayan. No es este lugar para hablar de antropología. Corto en este punto mi disertación de baratillo y admito que su único objeto era ponerles en antecedentes para hablarles de Fuerza mayor (Ruben Östlund. Suecia, 2014), película en la que asistimos a la descomposición de una familia perfecta - tan guapos, tan altos, tan ricos... tan suecos - a partir precisamente de lo que les contaba en el párrafo anterior.


Tomas y Ebba se disponen a pasar unas merecidas vacaciones esquiando con sus dos hijos. Todo son mieles hasta que un alud se cruza en sus caminos. Aparentemente nada grave. El asunto pasa rápido y nadie resulta herido - esto no es Lo imposible -, pero lo que debería ser una anécdota que contar tras el viaje, se convierte en detonante de su tragedia debido al comportamiento del matrimonio durante el percance, y es que, mientras que ella cumple su rol de madre amantísima socorriendo a su camada, el primer impulso del marido es coger el Iphone y salir por patas. Instinto de protección contra instinto de supervivencia. Ambos lícitos y entendibles, reacciones humanas ante un hecho fortuito que no se pueden controlar y que, a pesar de ello, son como un pequeño copo que acaba derivando en gran bola de nieve para el nexo familiar.


La cinta ha supuesto el último gran éxito crítico del cine sueco, ganando entre otros el Premio del Jurado en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes o el mejor guión y el Giraldillo de Oro a la mejor película en el Festival de Sevilla, además de haber sido nominada al Globo de Oro o los Independent Spirit Awards. Sin duda un palmarés abultado al que servidor se suma con reticencias.

Entiéndanme. Para nada considero que este sea un mal film. Todo lo contrario. Lo que creo es que tanto su magnífica premisa, quizá la más sencilla y efectiva que me he encontrado en mucho tiempo, como sus intenciones y su reflexión de fondo, están bastante por encima del resultado final. Detecto cierta impostura en algunos pasajes que no acaban de funcionar y no me llega a convencer la inclusión de determinados personajes por cuanto es palpable su función de meros catalizadores de la trama. Con todo, resulta interesantísimo ver cómo cada personaje se enfrenta a su imagen real, que poco tiene que ver con lo que creía ser - la actitud de Tomas por ejemplo, que opta en primera instancia por negarlo todo y que poco a poco se va viendo superado por su propia vergüenza -, y cómo esas proyecciones distorsionadas van haciendo mella gradualmente en la pareja y en los hijos, desorientados ante el paulatino distanciamiento de papá y mamá.


En conclusión, Fuerza mayor no es la película redonda que me habían vendido pero sí una obra notable, que va ganando puntos en el periodo posterior a su visionado, y que me permito recomendarles con un único aviso: hagan el esfuerzo de verla con ojos de civilizado ciudadano nórdico, que aquí, si hiciéramos el remake, con dos chillidos bien dados nos merendábamos de un plumazo gran parte del asunto.
  • Fuerza mayor

  • Título original:
    Turist

  • Dirección:
    Turist

  • Año de producción:
    2014

  • Nacionalidad:
    Suecia, Francia, Noruega

  • Duración:
    120

  • Género:
    Drama

  • Fecha de estreno en España:
    2015-02-27

Andrés Robles

Paisano de Lola Flores y Bertín Osborne - ahí es nada -, Andrés Robles nació el año en que Superman alzaba el vuelo en la gran pantalla. Asegura que uno de sus primeros recuerdos de infancia es la visión de una serpiente atravesando el tacón de Marion en el Pozo de las Almas y nunca ha entendido del todo qué le ve la gente a esa galaxia "muy, muy lejana".

Licenciado en Historia del Arte y especializado en Patrimonio y Gestión Cultural - tiene hasta un máster el muchacho -, dedica todas las horas que puede a esa pasión que comenzó en un cine de verano viendo a un arqueólogo con látigo y sombrero. Desde entonces no concibe una existencia sin salas oscuras y celuloide.

Como buen crítico de cine, nunca ha escrito ni dirigido nada, y se limita a destruir el trabajo que otros han realizado con toda su ilusión - a veces hace alguna reseña buena, pero son las menos -.

Habiendo conseguido fama, fortuna y gloria hablando de lo que no sabe en esta santa casa, sus próximos objetivos vitales son tener el pelazo de Carlos Pumares y la mala uva de Carlos Boyero.

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