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15 de abril de 2016

Julieta

por Andrés Robles

Confieso que me resulta complicadísimo opinar sobre Julieta así, en caliente. Y no por el film en sí mismo sino a causa de su director. Siendo un ferviente admirador de Pedro Almodóvar, considerándolo uno de los autores esenciales del cine contemporáneo y entendiendo cada estreno suyo como un evento ineludible, me suele ocurrir casi sin excepción que sus películas me descolocan y nunca llegan a satisfacerme en el primer visionado. Son el tiempo y las revisiones posteriores las que las van poniendo en su sitio. Digo esto más por centrarme yo que por avisarles a ustedes, y es que algo me dice que lo que ahora es una cinta que me ha gustado moderadamente y convencido sin volverme loco, acabará creciendo mucho.


Habitualmente, en mi desconcierto inicial entran en juego las expectativas, pero también y sobre todo, determinados elementos que me chirrían e incluso me sacan de quicio, que me alejan de lo narrado ya sea por su impostura o su gratuidad. A veces son simples detalles como que los personajes se conozcan oyendo música sacra en Fez cuando tienen pinta de no haber visto más espectáculos que los de la orquesta Fresa y nata en la verbena del pueblo. Otras, la cosa se agrava y el capricho del manchego acaba por caricaturizar a un personaje vital para el desarrollo de la trama - una Rossy de Palma a la que sólo le falta quemar Manderley-, o el deus ex machina hace que una completa desconocida confíe a otra su hija y su casa porque se va de viaje a la Patagonia -así, como quien deja a la vecina al cuidado de las plantas-.


La experiencia sin embargo me dice que debo obviar esas excentricidades del Almodóvar maduro. Claudicar para disfrutar. Entender que forman parte de la sofisticación que ha ido desplazando paulatinamente al petardeo y el surrealismo en su universo y aceptarlas aunque sea a regañadientes. Si hacen como yo y pagan el peaje, posiblemente se encuentren con su mejor trabajo en mucho tiempo.

Es cierto que a Julieta le falta concreción y se pierde en alguna trama secundaria que no le aporta absolutamente nada -quizá ese sea su mayor pecado y en general el de toda la filmografía reciente del director-. Es cierto también que personalmente echo en falta no ver algo, ni que fuera una mísera pista entre tanta elipsis, del conflicto materno-filial que vertebra el drama de la Julieta madura. Pero no es menos cierto el hecho de estar ante uno de los personajes mejor construidos por el manchego y ante una narración exquisita en su sobriedad, en su reflejo de la tragedia sin recurrir a la pornografía emocional. Julieta es el Almodóvar más seco y contenido que jamás se haya visto, el Almodóvar menos almodovariano. Sin mezcla de géneros. Sin concesión alguna al humor. Sólo dolor, pérdida y culpa que no se traducen en lágrimas, acentos ni subrayados. Un Almodóvar que me intriga e interesa por ser perfectamente reconocible y, a la vez, inédito.
  • Julieta

  • Título original:
    Julieta

  • Dirección:
    Julieta

  • Año de producción:
    2016

  • Nacionalidad:
    España

  • Duración:
    95

  • Género:
    Drama

  • Fecha de estreno en España:
    2016-04-08

Andrés Robles

Paisano de Lola Flores y Bertín Osborne - ahí es nada -, Andrés Robles nació el año en que Superman alzaba el vuelo en la gran pantalla. Asegura que uno de sus primeros recuerdos de infancia es la visión de una serpiente atravesando el tacón de Marion en el Pozo de las Almas y nunca ha entendido del todo qué le ve la gente a esa galaxia "muy, muy lejana".

Licenciado en Historia del Arte y especializado en Patrimonio y Gestión Cultural - tiene hasta un máster el muchacho -, dedica todas las horas que puede a esa pasión que comenzó en un cine de verano viendo a un arqueólogo con látigo y sombrero. Desde entonces no concibe una existencia sin salas oscuras y celuloide.

Como buen crítico de cine, nunca ha escrito ni dirigido nada, y se limita a destruir el trabajo que otros han realizado con toda su ilusión - a veces hace alguna reseña buena, pero son las menos -.

Habiendo conseguido fama, fortuna y gloria hablando de lo que no sabe en esta santa casa, sus próximos objetivos vitales son tener el pelazo de Carlos Pumares y la mala uva de Carlos Boyero.

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