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24 de septiembre de 2014

La desaparición de Eleanor Rigby

por Andrés Robles

En el Festival de San Sebastián no todo es sección oficial. De entre las muchas secciones con las que uno se puede marear - estoy dispuesto a mostrar a quien lo solicite mi planning diario como prueba -, Perlas es la que contiene aquellos largometrajes inéditos en España que han destacado a lo largo del año bien por haber tenido éxito entre la crítica, bien por haber sido premiados en otros festivales internacionales, bien por ambas cosas - algo que no suele o no tiene porqué coincidir -.


Vista en Toronto 2013 - en su versión extendida - y en Cannes 2014, La desaparición de Eleanor Rigby (Ned Benson. Estados Unidos, 2014), es una de las cintas incluidas en esta sección. En ella, la guapísima Jessica Chastain y James McAvoy, el Xavier joven de los "nuevos" X-Men, dan vida a El y Conor, una pareja rota a raíz de un hecho traumático que se nos irá revelando poco a poco. Cómo cada uno afronta la ruptura y su vida por separado con el apoyo de familiares y amigos, será lo que vayamos descubriendo a lo largo del metraje.


En realidad lo que puede verse estos días y lo que se estrenará en salas comerciales es el remontaje de un díptico formado por dos largometrajes en los cuales la acción se mostraba desde el punto de vista de cada uno de los miembros de la pareja. Posiblemente de ahí vengan muchos de sus males, pero como aquí no estamos para comentar otras películas sino esta, debe decirse que tanta elipsis acaba pesando. Y es que uno nunca llega a percibir la gravedad del duelo, sencillamente porque no está contada. Nunca acabamos de comprender a los protagonistas, y lo peor de todo, estos nunca llegan a conseguir la implicación del espectador. Eleanor, que debería parecernos una mujer torturada cuyos actos se justificaran por lo vivido en el pasado, aparece de ese modo como una niñata pija y caprichosa, parecida a aquel perro del hortelano que ni comía ni dejaba comer.


Lo mejor sin duda es la corte de secundarios, protagonistas la mayor parte de las veces de las secuencias más interesantes de la cinta. Viola Davis, como una profesora sarcástica, descreída y corrosiva, tiene el mejor papel y lo aprovecha, siendo un estupendo alivio cómico y una verdadera roba escenas. Isabelle Huppert encarna a una madre algo pasota que ve la vida a través del cristal de una copa de vino. Mientras que William Hurt y Ciarán Hinds, afrotando el drama de sus hijos desde polos opuestos, son los que más parecen hacerse cargo de lo que está ocurriendo.

Más que perla pulida y brillante, La desaparición de Eleanor Rigby es un barrueco. Aguanta el visionado, tiene pinceladas de buen cine y en ocasiones llega a despuntar - la última secuencia del padre de Conor o el momento en el que los protagonistas hablan abiertamente de lo que les ocurrió -, pero en general uno no puede dejar de preguntarse cuánto de interesante se quedó en la sala de montaje y cuánto simplemente nunca estuvo.
  • La desaparición de Eleanor Rigby

  • Título original:
    The Disappearance of Eleanor Rigby: Them

  • Dirección:
    The Disappearance of Eleanor Rigby: Them

  • Año de producción:
    2014

  • Nacionalidad:
    USA

  • Duración:
    119

  • Fecha de estreno en España:
    2014-10-03

Andrés Robles

Paisano de Lola Flores y Bertín Osborne - ahí es nada -, Andrés Robles nació el año en que Superman alzaba el vuelo en la gran pantalla. Asegura que uno de sus primeros recuerdos de infancia es la visión de una serpiente atravesando el tacón de Marion en el Pozo de las Almas y nunca ha entendido del todo qué le ve la gente a esa galaxia "muy, muy lejana".

Licenciado en Historia del Arte y especializado en Patrimonio y Gestión Cultural - tiene hasta un máster el muchacho -, dedica todas las horas que puede a esa pasión que comenzó en un cine de verano viendo a un arqueólogo con látigo y sombrero. Desde entonces no concibe una existencia sin salas oscuras y celuloide.

Como buen crítico de cine, nunca ha escrito ni dirigido nada, y se limita a destruir el trabajo que otros han realizado con toda su ilusión - a veces hace alguna reseña buena, pero son las menos -.

Habiendo conseguido fama, fortuna y gloria hablando de lo que no sabe en esta santa casa, sus próximos objetivos vitales son tener el pelazo de Carlos Pumares y la mala uva de Carlos Boyero.

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