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2 de octubre de 2014

Murieron por encima de sus posibilidades

por Andrés Robles

La vida, tan puñetera a veces, hace que coincidencias envenenadas se crucen en el camino de uno. Digo esto porque la casualidad ha hecho que hoy en San Sebastián haya visto dos películas con idénticas intenciones iniciales y parecida filosofía pero, ay amigos, con resultados diametralmente opuestos. Ambas tienen en común el querer ser comedias corrosivas, extremas, burras sobre gente que pierde los papeles ante las provocaciones e injusticias - sean de la escala que sean - a las que nos vemos expuestos día a día. La primera, Relatos salvajes (Damián Szifrón. Argentina, 2014), es divertidísima, terapéutica y consigue todo lo que se propone, siendo sin duda de lo mejor que se ha proyectado en el festival. La segunda, Murieron por encima de sus posibilidades (Isaki Lacuesta. España, 2014), es harina (caducada) de otro costal.

Escrita y dirigida por el realizador de Los pasos dobles (España, 2011) - ganadora de la Concha de Oro -, la cinta cuenta el descabellado plan de un grupo pirados castigados de un modo u otro por la crisis, para secuestrar al presidente del Banco Central; y pretende ser una radiografía más o menos exhaustiva del panorama económico y social actual. Lo malo es que, cuando se es tan coyuntural como lo es Isaki Lacuesta aquí, se corre el riesgo de resultar facilón y maniqueo en el discurso, además de quedar anticuado en poco tiempo -las referencias a Eurovegas-. Su película adolece de ambas cosas y, por si esto fuera poco, no son esas las mayores taras que tiene.


Qué puede haber peor que una comida insípida, que un cubata aguado por el hielo derretido, que un polvo sin orgasmo. Qué puede haber peor que una comedia sin gracia. Y es que como en la cinta argentina de la que antes les hablé, Isaki apuesta por la desmesura, pero a diferencia de aquélla, se contenta con eso y olvida echar sal a su guión, que sólo en un par o tres de ocasiones consigue ser realmente divertido - el discurso sobre el 15M y poco más -.

En algún momento del pase barajé la idea de que el problema fuera mío, de que ya estuviera mayor para una película como esta. Pensé por ejemplo en Airbag (Juanma Bajo Ulloa. España, 1996), cinta que, a pesar de gustarme en su día, no he vuelto a ver desde entonces por lo que ignoro cuál sería mi reacción actual, y con la que esta comparte el exceso del tono y del reparto - si apareciera Antonio de la Torre y un par o tres de actores más, tendríamos en el a todo el cine español -. Pero sinceramente no me parece que el de Murieron por encima de su posibilidades sea un problema generacional. Para empezar porque los temas de los que se nutre aluden a un público adulto, y para acabar porque dice muy poco de ella que con ese ritmo frenético que pretende tener, mirara tanto el reloj y me aburriera tanto.

Concluyendo, me van a disculpar el chiste barato, pero si Isaki Lacuesta puede, yo también. En este caso no es que murieran, es que rodaron por encima de sus posibilidades.
  • Murieron por encima de sus posibilidades

  • Título original:
    Murieron por encima de sus posibilidades

  • Dirección:
    Murieron por encima de sus posibilidades

  • Año de producción:
    2014

  • Nacionalidad:
    España

  • Duración:
    100

  • Género:
    Comedia

  • Fecha de estreno en España:
    2014-09-26

Andrés Robles

Paisano de Lola Flores y Bertín Osborne - ahí es nada -, Andrés Robles nació el año en que Superman alzaba el vuelo en la gran pantalla. Asegura que uno de sus primeros recuerdos de infancia es la visión de una serpiente atravesando el tacón de Marion en el Pozo de las Almas y nunca ha entendido del todo qué le ve la gente a esa galaxia "muy, muy lejana".

Licenciado en Historia del Arte y especializado en Patrimonio y Gestión Cultural - tiene hasta un máster el muchacho -, dedica todas las horas que puede a esa pasión que comenzó en un cine de verano viendo a un arqueólogo con látigo y sombrero. Desde entonces no concibe una existencia sin salas oscuras y celuloide.

Como buen crítico de cine, nunca ha escrito ni dirigido nada, y se limita a destruir el trabajo que otros han realizado con toda su ilusión - a veces hace alguna reseña buena, pero son las menos -.

Habiendo conseguido fama, fortuna y gloria hablando de lo que no sabe en esta santa casa, sus próximos objetivos vitales son tener el pelazo de Carlos Pumares y la mala uva de Carlos Boyero.

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