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5 de marzo de 2012

La soledad de la Guerra Fría

por Lakshmi I. Aguirre



Desde Låt den rätte komma in (Déjame entrar, 2008), ese gélido y contenido relato sobre una niña vampiro con el que se recuperan los clásicos mecanismos del género, se esperaba con expectación el nuevo trabajo del director sueco Tomas Alfredson. Poco se había visto en España de su trabajo previo -cuenta con tres cintas anteriores en su haber, estrenadas en Suecia, en Finlandia y en los circuitos y mercados de festivales internacionales, y con un extenso trabajo como director de series de televisión-, y seguía siendo una incógnita si la brillantez con la dirigió su primera película relevante nutriría su próxima obra.

Las dudas se disipan al concluir Tinker, tailor, soldier, spy (El topo, 2011), un filme basado en el título homónimo escrito por el maestro del espionaje John Le Carré. Tinker, tailor, soldier, spy es una película tejida con sutilezas, tal y como se urdió la Guerra Fría durante la cual tienen lugar los hechos que Alfredson rueda, de nuevo, con la sobriedad y la contención de las que hizo gala en su anterior trabajo.

Gary Oldman interpreta al protagonista de toda una saga de libros de Le Carré: George Smiley, miembro de las altas esferas del MI6 -agencia de inteligencia británica conocida como 'El Circo'-, que en Tinker, tailor, soldier, spy se encuentra ante la difícil tarea de encontrar a un topo infiltrado en su equipo, que previamente, se ha encargado de dejarlo a él fuera de juego.



A su alrededor, excelentes secundarios como Mark Strong, John Hurt, Ben Cumberbatch -conocido por su papel como Sherlock Holmes en la serie de la BBC-, Colin Firth o Toby Jones, que son los encargados de unir las piezas que se mezclan en la cabeza de un Gary Oldman que sorprende por renunciar a su habitual histrionismo para personificar a un auténtico George Smiley, como ya hizo Alec Guinness con anterioridad.

El metraje avanza con un lenguaje narrativo centrado en la elegancia del silencio, en la gestualidad y en el ritmo de los pasos de un agente secreto que camina a una velocidad inversamente proporcional a la de sus pensamientos. Enmarcado en esas gafas recién graduadas, de las que no se desprende ni siquiera para nadar, Smiley, metódico, inteligente, es el reflejo de una generación perdida de espías que siguen creyendo en su trabajo, que admiran a su enemigo -el ruso Karla- y que son capaces de renunciar a todo por descubrir la verdad.

Ni las misiones, ni los enemigos encubiertos: el único destello de debilidad que vemos en el aparentemente frágil George Smiley -todos los héroes tienen una debilidad- es una mujer, la única que consigue colarse en su casa sin que él se de cuenta, la única que provoca que le tiemblen las piernas. Este, uno de los momentos más estremecedores de la película.

Lo mejor del juego que propone Alfredson es, como ocurrió en Déjame entrar, la emoción que consigue transmitir bajo el velo de la sobriedad, esa capacidad de manejar los elementos cinematográficos con elegancia y sin alardes de grandeza para que sea la propia historia la que se cuente a sí misma.


  • El topo

  • Título original:
    Tinker, Tailor, Soldier, Spy

  • Dirección:
    Tinker, Tailor, Soldier, Spy

  • Año de producción:
    2011

  • Nacionalidad:
    Reino Unido, Francia, Alemania

  • Duración:
    127

  • Género:
    Thriller

  • Fecha de estreno en España:
    2011-12-23

Lakshmi I. Aguirre

Lakshmi Iglesias Aguirre (Eibar, 1984), es redactora jefe de la revista digital de cultura Tertulia Andaluza (tertuliaandaluza.com), además de formar parte de varios gabinetes de prensa.

'El hombre tranquilo', 'En un lugar solitario', 'El Apartamento', 'Los Profesionales', 'El Bazar de las Sorpresas'... la obligaron a amar el cine. Cortázar la empujó a escribir, lo que le ha llevado a ganar varios premios de relatos.

En 2009 editó el libro 'La mujer en la sombra: lo femenino en el cine fantástico y de terror' para la Semana Internacional de Cine Fantástico y de Terror de Estepona, y escribió uno de los capítulos sobre 'La Mujer Pantera', de Jacques Tourneur.

Su antiguo pastor inglés, Atticus Finch -en homenaje al maravilloso personaje de Gregory Peck en 'Matar un ruiseñor'- la acompaña a todas partes y comparte con ella su pasión por el cine, es decir, la vida.

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