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8 de agosto de 2011

Los simios y el "blockbuster" de calidad

por Jota Linares

El origen del planeta de los simios, dirigida por Rupert Wyatt, ha llegado a la cartelera con todo en su contra. Primero, el hecho de pertenecer a una saga que acabó derivando hacia el “pulp” y el “kitsch” más sonrojante, víctima de historias cada vez más rocambolescas y de secuelas que se confunden unas con otras. Segundo, que todos, absolutamente todos, sabemos cómo acaba la revuelta de los simios que te cuenta El origen del planeta de los simios. Y tercero, y yo casi diría que más importante, es el desastroso recuerdo que todos tenemos del remake que firmó Tim Burton en 2001. Así que pocos podíamos imaginar que esta precuela de la película original de 1968 acabaría siendo uno de los mejores blockbusters que se han estrenado en los últimos años, un ejercicio de superproducción hecho con mucho dinero, mucha parafernalia pero sin menospreciar una historia que engancha y, lo más importante, emociona. Cine de calidad dispuesto a reventar la taquilla, y muy bien que hace.



La historia nos sitúa (con importantes guiños a la tripulación espacial protagonista del original, con Charlton Heston haciendo un inesperado cameo) en una época no reconocible ni identificable. Un científico (James Franco, tan carismático, buen actor y guapo como viene siendo habitual) experimenta con simios una posible cura para el alzheimer, enfermedad que sufre su padre (un espléndido John Lithgow) y que avanza imparable. Un fallo en el experimento provoca que todos los simios sean sacrificados pero Will logra salvar a una cría recién nacida, Caesar, al que llevará a casa y que demostrará una inteligencia fuera de lo común. Una serie de catastróficos acontecimientos, protagonizados por Caesar, provocarán lo que es sólo el principio del fin de la humanidad.

Lo mejor de El origen del planeta de los simios es que deja de lado el tono “pulp” de la saga original y se centra en el realismo apocalíptico que puso de moda Danny Boyle con 28 días después. No es extraño que estas dos películas compartan una misma idea de base: los experimentos inhumanos que unos científicos hacen con animales acaban provocando un virus que arrasa con la humanidad. El guión se olvida de escenas de acción gratuitas, aunque el clímax final en el Golden Gate es impresionante, para centrarse en cómo la maldad humana va convirtiendo poco a poco a animales pacíficos en auténticas bestias de matar, aunque sólo sea porque imitan lo que ven o se limitan a defenderse de la brutalidad de los hombres. Esto aporta complejidad a lo que podría haber acabado como un blockbuster más que se limita a apabullar al espectador con lo último en efectos especiales y virguerías técnicas que uno olvida en cuanto sale de la sala y tira el vaso de Coca-Cola a la papelera (¿alguien está pensando en coches que se transforman en robots?).



Todo esto no quiere decir que la película no sea espectacular. Lo es y mucho, muchísimo. Resulta estremecedor el nivel de detalle que tienen los simios digitales, aunque no olvidemos que detrás hay actores reales prestando sus movimientos y sus expresiones para las capturas de movimiento. Incluso se rumorea, y se pide a gritos desde muchísimos sectores de la industria, que Andy Serkins (Caesar) podría hacer historia en el cine al ser nominado al Oscar al mejor actor por aportar su cuerpo y sus gestos para la posterior creación del simio protagonista. Porque lo mejor de El origen del planeta de los simios es que vuelve a demostrar, como ya hizo “el rey del mundo” con Avatar, que los efectos digitales no son nada si no son capaces de emocionar y llegar con todo su empaque de espectacularidad al público. Y eso es lo que hacen los simios de la película, expresar una gama de emociones que resultan impresionantes, sobre todo en escenas dramáticas (Caesar corrigiendo al padre de Will sobre cómo coger un tenedor, un acto cotidiano que el alzheimer ha borrado de la mente del humano).

La película flaquea en la construcción de algunos personajes (los malos humanos son muy malos porque sí, o el papel de Freida Pinto como “mujer florero” que no puede ser más absurdo y prescindible) y, sobre todo, le pesa demasiado el ser un blockbuster de verano y tener que prescindir por ello de toda la sangre y la violencia que el clímax final pide a gritos. Pero son detalles que en una balanza no pesan tanto como el hecho de tener un buen guión, unos buenos actores y unos efectos especiales espectaculares que se ponen al servicio de una buena historia que contar y no al contrario. Id a verla, cada euro de la entrada estará inmejorablemente invertido.
  • El origen del planeta de los simios

  • Título original:
    The rise of the planet of the apes

  • Dirección:
    The rise of the planet of the apes

  • Año de producción:
    2011

  • Nacionalidad:
    EE. UU.

  • Duración:
    105

  • Género:
    Thriller / Ciencia ficción

  • Fecha de estreno en España:
    2011-08-05

Jota Linares

Jota Linares nace en Cádiz en 1982 y se traslada a Málaga en 2000 para estudiar Periodismo y Comunicación Audiovisual. Muy pronto empieza a interesarse por el mundo de la ficción, tanto a través de la escritura de diversos guiones como observando el mundo desde detrás de una cámara. Ha escrito y dirigido los cortometrajes '¿A quién te llevarías a una isla desierta?', 'Vivir rodando', 'Un cuento de hadas', 'Varices', 'Placer' y '3,2 (lo que hacen las novias)'. Ha ganado, entre otros, el premio andalesgai 2006 al mejor cortometraje andaluz, el premio del público en el 11 Festival de Cine español de Málaga, el premio RTVA al mejor director joven andaluz, el premio del público en el Fancine (cine de terror y fantástico) 2008, o el premio al mejor proyecto en el Certamen Andaluz de Cortometrajes 2009.
Con '3,2 (lo que hacen las novias)' lleva cosechadas 22 secciones oficiales y 4 premios.

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