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12 de abril de 2012

No importa, nos habremos amado mucho

por Lakshmi I. Aguirre



Seguidor del movimiento francés de la Noveau Roman (novela nueva), la carrera de Alain Resnais -que se encuentra en el filo de los noventa años- siempre ha mirado hacia la literatura y las obras teatrales. Marguerite Duras, Jorge Semprún o Henry Bernstein han sido solo algunas de las fuentes y los colaboradores de este director francés que finalmente, acaba alejándose de lo literal en sus filmes.

Así, la novela L'Incident de Christian Gailly, publicada en 1996 y sin traducción española aún, ha dado lugar a la que es su última película estrenada en España: Les herbes folles (Las malas hierbas, 2009), Premio Especial del Jurado del Festival de Cine de Cannes 2009.

“Se cansaban los hombres de escribir y de amar”, escribió Baudelaire. Y contra ese cansancio se revela Georges Palet (André Dussollier), cuando por azar (uno de los pilares del cine de Resnais) encuentra una cartera robada que le conectará a Marguerite Muir (Sabine Azéma), su propietaria. Este incidente trivial da pie al director francés para reflexionar sobre la incomunicación (otra de sus preocupaciones), las dudas vitales durante la madurez y la búsqueda de la emoción, incluso a la fuerza, en una realidad aséptica: la hierba que crece bajo el asfalto y que siempre encuentra una grieta por la que asomarse a la superficie.



Como es usual en el cine de Resnais, los géneros cinematográficos estrechan lazos y se superponen. La comedia da paso al thriller (el pasado criminal del protagonista es una incógnita) y el drama a una comedia musical silenciosa que, como mucho, parece seguir la cadencia de una buena improvisación de jazz (el propio Gailly fue músico de jazz antes de cambiar el saxofón por la pluma).

La imagen y sus colores (si hay algo que tiene Les herbes folles es una paleta fascinante de color, solo hay que ver el cartel de la película diseñado por el autor de cómics francés Blutch -más intertextualidad-), la música y las voces parecen recorrer cada uno su camino de manera independiente, para coincidir después, también por azar, en momentos tan sublimes como el plano en el que Georges y Marguerite deciden tomar un café y caminan hacia un cine cuyas luces de neón se apagan de pronto. “Al salir del cine no hay nada que sorprenda; puede suceder cualquier cosa”, reflexiona el narrador omnipresente (Edouard Baer). Tal y como ocurre en las películas de Resnais.

Enigmática y frívola en apariencia, Les herbes folles abraza a la melancolía a través de unos personajes cerrados en sí mismos que de pronto se encuentran desvelados, a la intemperie. Y esa revelación, a veces irónica, otras surrealista, acaba sin importar, porque al fin y al cabo, la vida continua: la hierba sigue emergiendo de lugares insospechados, el amor y sus trivialidades se despiertan siempre por casualidad, y las niñas ajenas al mundo adulto y a un inminente accidente de avioneta, se preocupan de si cuando sean gatos podrán seguir comiendo croquetas.
  • Las malas hierbas

  • Título original:
    Les herbes folles

  • Dirección:
    Les herbes folles

  • Año de producción:
    2009

  • Nacionalidad:
    Francia, Italia

  • Duración:
    104

  • Género:
    Drama

  • Fecha de estreno en España:
    2012-03-16

Lakshmi I. Aguirre

Lakshmi Iglesias Aguirre (Eibar, 1984), es redactora jefe de la revista digital de cultura Tertulia Andaluza (tertuliaandaluza.com), además de formar parte de varios gabinetes de prensa.

'El hombre tranquilo', 'En un lugar solitario', 'El Apartamento', 'Los Profesionales', 'El Bazar de las Sorpresas'... la obligaron a amar el cine. Cortázar la empujó a escribir, lo que le ha llevado a ganar varios premios de relatos.

En 2009 editó el libro 'La mujer en la sombra: lo femenino en el cine fantástico y de terror' para la Semana Internacional de Cine Fantástico y de Terror de Estepona, y escribió uno de los capítulos sobre 'La Mujer Pantera', de Jacques Tourneur.

Su antiguo pastor inglés, Atticus Finch -en homenaje al maravilloso personaje de Gregory Peck en 'Matar un ruiseñor'- la acompaña a todas partes y comparte con ella su pasión por el cine, es decir, la vida.

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