crónica

21.09.2016

Concheando. Crónicas desde San Sebastián. Lunes y martes

por Andrés Robles

Lunes: El mataviejas y la Femme Fatale

Ayer con las prisas se me olvidó decirles algo de vital importancia: no pude asistir al pase de I am not Madame Bovary, una de las películas de Sección Oficial del domingo. Esto no tendría relevancia de no ser por mi tino infalible para perderme la Concha de Oro de cada edición. Así que ya saben, vayan apuntándolo porque la china -me cuentan por cierto que rodada en formato redondo... Hay que ser moderno...- rasca algo fijo.

Y hecha ya la aclaración, repasemos este lunes de balance positivo.

La jornada ha comenzado con uno de los platos fuertes de este año.Había interés por ver la siguiente obra de Rodrigo Sorogoyen tras Stockholm -Premios a mejor director, actriz y guión novel en el Festival de Málaga de 2013-, y Que Dios nos perdone no ha defraudado.

Sorogoyen cambia totalmente de registro con este thriller sobre un violador y asesino en serie de ancianas que vuelve a demostrar la buena salud del género en nuestro país. Es cierto que su guión peca de tramposo en varias ocasiones y que su epílogo no ha convencido a todo el mundo, pero el film tiene un ritmo envidiable, algunos toques de humor muy efectivos, mantiene el interés de principio a fin y cuenta con la magnífica interpretación de Roberto Álamo que se postula desde ya como un correoso contrincante en las pugnas por la Concha de Plata, el Feroz y el Goya.


Tras ella ha llegado Lady Macbeth, que como ha apuntado mi compañero de batallas en el Zinemaldi, bien pudiera ser el reverso retorcido del cine de Terence Davies -Sunset song, vista en esta misma sección oficial el año pasado. El debutante William Oldroyd firma una cinta que comienza como el típico drama british de época pero, aunque mantiene la forma de éste, sorprende por los derroteros que va tomando el relato de esa joven casada de conveniencia y condenada a pasar calamidades en la machista Inglaterra rural del XIX. Destaca la labor de su protagonista, Florence Pugh, cuya sutil interpretación tampoco extrañaría ver compensada en el palmarés.

El pinchazo del día ha llegado con The giant, bien intencionada historia de superación sobre un hombre autista con serias deformaciones craneales cuyo sueño es ganar un campeonato de petanca -sí, han oído bien, y sí, a este servidor casi le da un parrus en determinada secuencia que pretende dotar de epicidad al citado deporte-. A caballo entre el realismo y la fábula infantil que se desarrolla en la mente de su protagonista, la cinta de Johannes Nyholm tiene algún que otro momento conseguido que el sueco se empeña en intercalar con otros bastante cursis para acabar naufragando.

Martes: un monstruo llamado Anne Hathaway

Pese a no conectar con su cine, siento admiración por lo que ha acabado consiguiendo Nacho Vigalondo. El director parece poder rodar lo que quiere, como quiere y con quien quiere, y Colossal no hace más que refrendarlo. No ha debido desde luego ser fácil encontrar incautos que pusieran la pasta necesaria para realizar esta mezcla de comedia indie y kaiju -ya saben, ese género japonés en el que monstruos de plastiquete se dedican a devastar ciudades-. Mucho menos convencer a Anne Hathaway para protagonizarla, por mucho que en la rueda de prensa del film el cántabro haya manifestado justo lo contrario.

Presentada en Sección Oficial fuera de concurso, personalmente me ha parecido una patochada sin interés, pero entiendo que si se llega a conectar con su premisa -una chica que descubre tener una fuerte conexión con una prima hermana de Godzilla mientras trata de rehacer su vida tras una ruptura sentimental [sic]- puede ser una gamberrada disfrutable.

Bastante más convencional es As you are el debut en la dirección del estadounidense Miles Joris-Peyrafitte que consiguió el Premio Especial del Jurado en el Festival de Sundance. Drama indie con toques de thriller que desgrana la relación de amistad de dos chavales cuyos padres mantienen una relación sentimental. Sin ser nada del otro jueves y acudiendo con demasiada frecuencia a lugares comunes, la he visto sin esfuerzo y con cierto agrado, aunque a la luz de las reacciones posteriores al pase estoy bastante sólo en mi opinión.

Andrés Robles

Paisano de Lola Flores y Bertín Osborne - ahí es nada -, Andrés Robles nació el año en que Superman alzaba el vuelo en la gran pantalla. Asegura que uno de sus primeros recuerdos de infancia es la visión de una serpiente atravesando el tacón de Marion en el Pozo de las Almas y nunca ha entendido del todo qué le ve la gente a esa galaxia "muy, muy lejana".

Licenciado en Historia del Arte y especializado en Patrimonio y Gestión Cultural - tiene hasta un máster el muchacho -, dedica todas las horas que puede a esa pasión que comenzó en un cine de verano viendo a un arqueólogo con látigo y sombrero. Desde entonces no concibe una existencia sin salas oscuras y celuloide.

Como buen crítico de cine, nunca ha escrito ni dirigido nada, y se limita a destruir el trabajo que otros han realizado con toda su ilusión - a veces hace alguna reseña buena, pero son las menos -.

Habiendo conseguido fama, fortuna y gloria hablando de lo que no sabe en esta santa casa, sus próximos objetivos vitales son tener el pelazo de Carlos Pumares y la mala uva de Carlos Boyero.

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