crónica

23.08.2011

Luces y sombras desde África: Tubabú en Mali

por Alberto D. Centeno

Saludos para todos los que leen, sean muchos o pocos.

Me hallo en África, concretamente en Bamako, capital de Mali. Un enorme país limítrofe con Mauritania, Senegal y Burkina entre otros, y que mucha gente confunde con una isla paradisíaca del Pacífico; nada más lejos.

La aventura comenzó en Madrid, cuando me reuní con el director para contarme el proyecto y conocernos en persona (habíamos hablado por teléfono). Parece que no le caí demasiado mal y al día siguiente me llamó tan sólo para decirme: “¿Te vienes a Mali?”.

Desde ese momento comenzaron las conversaciones sobre formatos de cámara y la logística que conlleva venirse a rodar a un país como éste.

Cuando nos conocimos, el director me planteo venir con la Arri Alexa, entre otros motivos porque existía la posibilidad de que nos la cedieran. Mi primera reacción fue hacer de Zoolander y decir que me encantaba esa cámara aunque aun no hubiera trabajado con ella, pero que yo rodaría en S16mm, la primera en la frente. La conversación continuó vía mail. Mi argumento principal era que me parecía una locura irnos con un “ordenador” a África Subsahariana. La electrónica y las condiciones hostiles no se llevan bien por ahora. El argumento lógico de producción, con mucho peso, era el precio, pero yo contraatacaba con que el precio podría ser menor, pero el riesgo de perderlo todo muchísimo mayor. Tras varios tiras y aflojas finalmente la Alexa no la pudieron ceder, así que ganó el negativo, que era la mejor opción.

Todo ese proceso se comió buena parte de la preproducción desde España. Así que el 16 de agosto viajé a Barcelona para chequear cámara y el 17 por la noche volamos hacia Bamako.


Una sutrama. Es el transporte más popular, nos servirá de camión de cámara.
Una sutrama. Es el transporte más popular, nos servirá de camión de cámara.



No soy amante de los rankings, pero no está mal apuntar que Mali es el tercer o cuarto país más pobre del planeta, y eso no es decir poco. Estamos alojados en un “hotel” regentado por una española, y al menos la comida es fácil de afrontar. La gente aquí es amigable, muy protocolaria, pero de gesto serio, no son de sonrisa fácil. El sistema aquí es regatear y negociar por absolutamente todo. No existen tarifas.


Mercado de Bamako, una de las localizaciones.
Mercado de Bamako, una de las localizaciones.



He hecho buenas migas con uno de los traductores, su nombre es Mamadou. Su historia está marcada por la mala suerte, pero como él mismo dice: “así es la vida, no hay que darle más vueltas”. Él me llama tubabú (que significa blanco) y yo lo llamo fimá (negro).


Mamadou, el bello traductor.
Mamadou, el bello traductor.



Esta semana la hemos dedicado a visitar localizaciones y a cerrar la logística. Bamako no es una ciudad bonita, y no lo digo porque no haya grandes avenidas, ni bonitos jardines. Lo digo porque en mi opinión es una ciudad llena de miseria, que no pobreza. Sin embargo en poblados como Sibi la gente tiene otro gesto, . Son pobres, pero son felices. En la capital todos tienen la mirada de la codicia, no en el mal sentido, es lo que los Tubabús les hemos aportado. Somos un dólar con patas. Como dice Mamadou, en África siempre ha mandado el tubabú. Triste.

Estamos a la espera de que llegue la cámara, Mientras, estoy inventando aparatos para iluminar varias secuencias nocturnas, y anoche se inundó la habitación del productor, que es donde está la película. Afortunadamente no pasó nada.


Uno de los inventos para iluminar las noches.
Uno de los inventos para iluminar las noches.



En un principio la cámara iba a llegar el lunes 22 de agosto por la mañana pero finalmente nos dijeron que sería hoy martes. Este inconveniente hacía que el plan de rodaje se apretara. Esta mañana hemos ido con toda la ilusión a recoger la cámara a la aduana. La cámara no ha llegado. “Está en París”, nos dijeron, “llega mañana”. Otro día perdido.

Continuará.

Alberto D. Centeno

Alberto D. Centeno comienza a relacionarse con la cinematografía en 2003, compaginando sus estudios de fotografía con la participación en proyectos audiovisuales, en el equipo de iluminación. Comenzó trabajando como director de fotografía de una unidad durante más de 600 capítulos en una serie de ficción para la televisión andaluza.

Desde 2006, ha trabajado con el director Ádel Kháder en diversos proyectos: spots, vídeo-clips y cortometrajes, como 'La bohème' e 'Inseparables (Madrid)', en vídeo, y 'Reconciliación', primer cortometraje en 35 mm para ambos. En 2008 trabaja con el director mexicano Pablo Olmos Arrayales, con quien realiza varios vídeo-clips para Universal Music, antes de irse a Barcelona en 2009 a continuar sus estudios realizando el Máster en Dirección de Fotografía Cinematográfica en ESCAC. Con el director Alonso J. Luján, rueda el exitoso vídeo-clip 'Made of Wood', de Aaron Thomas. También ha colaborado con el director Borja Crespo en la grabación de un vídeo-clip benéfico por Haití, 'Ay, Haití', cuyos beneficios se destinan a la reconstrucción del país.

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