voz en off

09.02.2012

Manuel Cristóbal: la producción emocionada

por Lakshmi I. Aguirre



Manuel Cristóbal es uno de los más osados productores cinematográficos del panorama nacional. Como si una afilada intuición moviera sus pasos, desde que inició su carrera no ha tenido ningún problema en reconocer una buena historia cuando le ha llegado a las manos. Así, se ha embarcado en la producción de obras como El bosque animado, El lince perdido o Gritos en el pasillo, todas de animación, porque sencillamente "la animación no entiende de fronteras".

Hablamos con él para que nos cuente más sobre su último proyecto: Arrugas, una historia de amistad y de memoria.

P. ¿La intuición ha sido un elemento clave para lanzarse en el proyecto de Arrugas?

R. Las tripas. Digamos que sin emoción no hay cine. Arrugas me pareció sencilla. Cuando leí el cómic pensé que era el Persépolis a la española. Se veía claramente que era película, que era animación y que había que hacerla con un presupuesto controlado, porque se dirige hacia un público que todavía se está definiendo. La animación para adultos aún no tiene muchos referentes.

P. ¿La animación sigue teniendo que lidiar con el prejuicio de que es solo para niños?

R. Un poco, pero tiene otras ventajas, como que es más internacional, que es única. Poca gente va a ir a ver Arrugas creyendo que es una película para niños. Se diferencia visualmente.

P. ¿Es más una película sobre la soledad que sobre el Alzheimer?

R. Es una película sobre la soledad y la amistad en una época concreta de la vida. Obviamente el Alzheimer está ahí, pero es una historia de amistad. Es más, John Hopewell, periodista de Variety, la describió como "una peli de colegas ancianos".

P. Paco Roca decía que no había casi nada sobre la tercera edad en el cine. ¿Cree que después de Arrugas se le va a prestar más atención?

R. Dicen que el público del cine es el público adolescente y no es verdad. Hay gente que a partir de cierta de edad es gran consumidora de cine. Así que hay que hacer historias: no importa por quién estén protagonizadas. Creo que ése es el mérito de Paco: intentado comprender a sus padres halló una gran historia. También el mérito de Ignacio, que ha sido capaz de transmitirla en la pantalla de una manera magistral.



P. Después de ver el corto Lidiar con la muerte de Ignacio Ferreras, ¿tuvo claro que era la persona adecuada para dirigir Arrugas?

R. Desde el primer momento mi director número uno en la lista fue Ignacio Ferreras, no solo por el corto, sino también porque había visto su trabajo desarrollando largometrajes. Ignacio es un 'storyboardista' y al final es en el 'story' donde te juegas la historia.

P. ¿Y lidiar con la muerte y con el olvido parece más fácil después de ver Arrugas?

R. Uno de los mejores piropos que nos han dicho, y han sido muchos, es el de una periodista que dijo que justo al acabar de verla sintió la necesidad de llamar a su madre. Eso marca lo que es Arrugas y lo que puede conseguir. Pero su mayor virtud es, sobre todo, que entretiene: si la historia no funciona no hay nada que hacer.

P. Tíntín, El ilusionista, Chico y Rita, Pixar... Parece que la animación está viviendo un momento de esplendor. Además, las nuevas tecnologías están atrayendo a la animación a directores de mucho prestigio, como pueden ser Spielberg o Zemeckis. Luego está la animación más artesanal, la que sigue la vía que abrió Europa del Este. ¿Qué sigue siendo necesario para que funcione una película de animación, se haga con la última tecnología o de manera artesanal? ¿Lo más importante sigue siendo la historia?

R. Obviamente sin historia no hay nada. Pixar sí que revolucionó la animación con el 3D, pero sobre todo la revolucionó de manera narrativa. También está pasando al revés: directores de animación que se pasan a la imagen real como Brad Bird o Andrew Stanton. La animación está en una situación en la que las fronteras han estallado: por un lado puedes hacer dramas intimistas como Arrugas o películas de aventuras como Tíntín utilizando la captura de movimientos; por otro, puedes seguir haciendo películas de animación familiar. Esto es contar historias con una herramienta que es apasionante.

P. No sé si ha visto El Ilusionista, de Sylvain Chomet. Me gustaría saber qué opina de ella, porque creo que tienen en común la sensibilidad y la delicadeza.

R. Sí, va por esa línea: contar una historia de manera intimista en animación, aunque en Arrugas también está la influencia japonesa. Las referencias de Ignacio son sobre todo japonesas. Si Arrugas el cómic confirmaba a Paco Roca como un autor imprescindible de cómics a nivel español y europeo, Arrugas la película confirma a una nueva voz, a un nuevo director como es Ignacio Ferreras, que creo que dará mucho que hablar.

P. Desde sexto de EGB, a Paco Roca no le habían corregido ningún dibujo. Un cómic tan humano como Arrugas no podía causar problemas a ese respecto ¿no? Ha sido buena la convivencia entre él e Ignacio Ferreras.

R. Siempre es complicado, pero en este caso contamos con Paco Roca y fue muy generoso. Sabía que una cosa era la intimidad de su estudio y otra cosa era una película como Arrugas, que a pesar de su presupuesto contenido ha dado trabajo a más de 300 personas. Cuando Ignacio le devolvió los diseños anotados, se dio cuenta de que Arrugas el cómic pasó de ser suyo y solo suyo a ser una película suya pero también de más gente. Y la verdad es que es fantástico ver a Ignacio y a Paco juntos y que haya salido tan bien.



P. En 2008 entrevisté a Raúl García con motivo del estreno de El lince perdido y me dijo que en España hay talento y calidad para trabajar en la animación, pero que no hay forma de darle salida, que mucha gente se tiene que ir fuera para poder vivir de esto. ¿Se puede hablar de una industria de la animación en España cuatro años después?

R. Raúl colabora también con la promoción internacional de esta película. Creo que hay mucho talento. Ignacio lleva 2 años fuera de España y lo repescamos. Sí hay una industria. Lo que también sería deseable es que se apostará por ella, como ya se apostó por la de Francia en los 80, que ahora es la número uno. Se nos exige ser competitivos pero no se nos dan las armas para serlo, y vemos cómo producciones internacionales se van a Francia o a Canadá sencillamente porque tienen unas herramientas de desgravación fiscal que a nosotros se nos niegan.

P. Como profesor de universidad, ¿qué futuro cree que les espera a esos jóvenes que aspiran a tener su propio hueco en la industria cinematográfica?

R. Siempre son industrias en permanente reconversión, y en cierto modo, tienen oportunidades. No tienen vicios adquiridos, no tienen nada que anhelar, por tanto, pueden redescubrir un campo. Hay un dicho que dice que algo es imposible hasta que llega alguien que no sabe que es imposible y lo hace. Ellos pueden probar lo imposible.

P. ¿Se puede llegar a amar esta profesión a pesar de todo?

R. A mí me apasiona producir, me apasiona mi profesión y creo que somos afortunados los que podemos vivir de esto. La mayoría de la gente que conozco de este sector tiene un alto contenido vocacional.

P. ¿Dónde nace esa pasión de Manuel Cristóbal por la animación?

R. Aterricé en la animación como productor ejecutivo de El bosque animado. Desde siempre me ha interesado el mercado internacional y la animación te permite llegar a él de una manera mucho más rápida. Ahora mismo se pueden hacer cosas cada vez más distintas. Antes de Arrugas había hecho tres pelíuclas de animación por ordenador, también estuve con Gritos en el pasillo y ahora he encontrado esta película que es en 2D pero que no tiene fronteras. Hay creadores apasionantes, hay equipos con un tremendo talento y la verdad es que se disfruta mucho.

P. ¿Es un orgullo tener la primera película hecha con cacahuetes del mundo en el currículum?

R. Absolutamente (ríe). La revista Variety me eligió entre una de las 60 personalidades del Festival de Cannes por la película Gritos en el pasillo. Salí con todo el equipo de la película, con Producciones Bajo La Lluvia y con Juanjo Ramírez. Un gran equipo y una película muy interesante.

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Manuel Cristóbal

Productor cinematográfico

Biografía

Productor audiovisual ganador de tres Goya a mejor película de animación. Miembro de la Junta Directiva de la Academia de Cine y FAPAE; secretario de la Junta de CARTOON y Vicepresidente de AEPA. Es miembro de la European Film Academy y miembro fundador de la Academia Galega do Audiovisual. Es el fundador de Perro Verde Films.

Biofilmografía

'Arrugas' (2011), 'Los muertos van deprisa' (2009), 'Santiago de sangre' (2008), 'La noche que dejó de llover' (2008), 'El lince perdido' (2008), 'Gritos en el pasillo' (2006), 'El sueño de una noche de San Juan' (2005), 'El bosque animado' (2001), '...Que ciento volando' (1995).

Lakshmi I. Aguirre

Lakshmi Iglesias Aguirre (Eibar, 1984), es redactora jefe de la revista digital de cultura Tertulia Andaluza (tertuliaandaluza.com), además de formar parte de varios gabinetes de prensa.

'El hombre tranquilo', 'En un lugar solitario', 'El Apartamento', 'Los Profesionales', 'El Bazar de las Sorpresas'... la obligaron a amar el cine. Cortázar la empujó a escribir, lo que le ha llevado a ganar varios premios de relatos.

En 2009 editó el libro 'La mujer en la sombra: lo femenino en el cine fantástico y de terror' para la Semana Internacional de Cine Fantástico y de Terror de Estepona, y escribió uno de los capítulos sobre 'La Mujer Pantera', de Jacques Tourneur.

Su antiguo pastor inglés, Atticus Finch -en homenaje al maravilloso personaje de Gregory Peck en 'Matar un ruiseñor'- la acompaña a todas partes y comparte con ella su pasión por el cine, es decir, la vida.

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