opinión

30.08.2011

El cine en femenino: Meryl Streep

por Jota Linares

Seguimos repasando a las grandes mujeres que nos han hecho sentir desde una pantalla de cine. Y si hablamos de actrices casi es imposible no pensar en ELLA, en la que probablemente acabe pasando a la historia, si no lo ha hecho ya, como la mejor intérprete de las últimas décadas, Meryl Streep. La misma que es capaz de hablar con mil acentos sin perder un ápice de naturalidad en ninguno, la misma que puede hacerte reír con la misma facilidad con la que consigue hacerte llorar o estremecerte al recorrer cada una de las emociones de las que es capaz el ser humano y que ella transmite con una sencillez aplastante. Ella puede con todo y pocas veces, por no decir ninguna, veremos fisuras o grietas en su actuación, todo lo ejecuta con una precisión y una técnica que rozan la perfección y que, sin embargo, no dejan de lado la visceralidad y la intuición de una intérprete de pura raza.



Meryl Streep pertenece a la estirpe de las grandes actrices de Hollywood, ese panteón de reducido derecho de admisión en el que se encuentran Bette Davis, Vivien Leigh, Katharine Hepburn, Ingrid Bergman y todas esas mujeres capaces de convertirse en inmortales gracias a su talento y a todos esos personajes a los que han dotado de alma y cuerpo.

Escoger un solo papel de Meryl Streep, un solo momento de su carrera, es imposible. Si piensas que no puede estar más brillante que ese terrorífico momento en que tiene que elegir entre la vida de su hijo o la de su hija en La decisión de Sophie (1982), entonces decides corregirte y te acuerdas en ese desagradable papel de madre egoísta de Kramer vs Kramer (1979) y su mítica conversación en la cafetería con Dustin Hoffman, copa de vino blanco estrellada contra la pared incluida. Pero luego te lo piensas más y vienen a tu mente la operaria reivindicativa de Silkwood (1983), la luchadora protagonista de Memorias de África (1985), la desquiciada hija de Postales desde el filo (1990), la delirante protagonista inmortal de La muerte os sienta tan bien (1992), la repelente escritora de Adaptation (2002), la inmadura Donna de Mamma Mia! (2008) o la cruel monja de La duda (2008). Por no hablar de la maravillosa Clarissa de Las horas (2002) y su escalofriante cara a cara con Ed Harris, un momento cinematográfico que esconde toda la magia del cine, una escena capaz de helar la sangre y emocionar a cualquiera.

Meryl Streep es una actriz de esas que surgen muy pocas veces, una mujer irrepetible capaz de mantener oculta a la persona (yo pienso y no sé si está casada o divorciada, cuáles han sido sus novios, cuántos hijos tiene) para que sólo conozcamos a la ACTRIZ con mayúsculas.

Cuesta mucho resumir la magia de Meryl pero si hubiera que hacerlo me quedaría con esta secuencia que, aún hoy, sigue siendo uno de los momentos más arrebatadoramente tristes de la historia del cine. Y se lo debemos a ella:



Jota Linares

Jota Linares nace en Cádiz en 1982 y se traslada a Málaga en 2000 para estudiar Periodismo y Comunicación Audiovisual. Muy pronto empieza a interesarse por el mundo de la ficción, tanto a través de la escritura de diversos guiones como observando el mundo desde detrás de una cámara. Ha escrito y dirigido los cortometrajes '¿A quién te llevarías a una isla desierta?', 'Vivir rodando', 'Un cuento de hadas', 'Varices', 'Placer' y '3,2 (lo que hacen las novias)'. Ha ganado, entre otros, el premio andalesgai 2006 al mejor cortometraje andaluz, el premio del público en el 11 Festival de Cine español de Málaga, el premio RTVA al mejor director joven andaluz, el premio del público en el Fancine (cine de terror y fantástico) 2008, o el premio al mejor proyecto en el Certamen Andaluz de Cortometrajes 2009.
Con '3,2 (lo que hacen las novias)' lleva cosechadas 22 secciones oficiales y 4 premios.

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